Cómo fomentar la autoestima en tus hijos

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AUTOESTIMA

AUTOESTIMA

Se dice que una persona que se quiere, se acepta y se aprecia a sí misma profundamente, tiene una alta autoestima. Por el contrario, en el caso de alguien que no se quiere ni se aprecia, decimos que se trata de una persona con una baja autoestima. Por lo que la autoestima es un concepto que tiene que ver con la autoimagen y el aprecio, la valoración y la aceptación a uno mismo.

Pero la autoestima de un individuo no es algo que se construya en un día ni en un mes. Es un concepto que se va construyendo en nosotros poco a poco y tiene que ver en una grandísima parte con lo que hemos recibido de nuestro entorno más inmediato. Ya desde la vida intrauterina, un feto dentro de una madre sensible que le provee de amor infinito tiene más probabilidades de que una vez fuera del útero materno tenga una autoimagen más favorable que otro al cual su madre rechaza ya desde la concepción. Estas mismas madres serán a la vez las que abastezcan o no a su hijo a lo largo de toda su infancia, de mirada, contacto, sonrisas, caricias, movimiento, … en definitiva, de la sensación de ser un ser realmente importante y asombroso para la persona más importante de su vida, su madre.

Por lo que las raíces de nuestra alta o baja autoestima se remontan a la interacción directa con nuestra madre durante etapas muy tempranas. Lo que nuestra madre sentía y hacía por y para nosotros fue algo que marcó de forma muy profunda lo que ahora sentimos por nosotros mismos.

Como os estaréis imaginando, no existe una fórmula mágica para elevar la autoestima de nuestros hijos de un día para otro. Se trata de pequeñas y a la vez grandes acciones nuestras, como madres y padres, las que van construyendo en él esa sensación de ser o no importante y valioso para el mundo. Aún así, hay formas de acompañar a nuestros hijos que sí favorecen en ellos la posibilidad de que tengan una autoestima sana.

Aunque lo que necesita un niño de nosotros y lo que podemos esperar de él varía según la edad, aquí van algunas pautas generales que deberíamos maximizar en nuestro día a día:

  1. Trata de hacer menos de todo aquello que transmita un mensaje de aceptación condicional. No limites tu amor y tu aceptación a las ocasiones en las que tu hijo se porte bien o haga lo que tú quieras.

  2. Evita el mal humor cuando estés con tus hijos. Los niños, durante gran parte de la infancia se sientes responsables de todo lo que acontece a su alrededor. Si estamos malhumorados cuando compartimos tiempo con ellos, se sienten culpables por lo que nosotros estamos sintiendo. Se trata de intentar estar de humor cuando estamos con los más pequeños de casa.

  3. Cuando se trata de varios hermanos, intenta no compararlos. Algunos nacen con unos talentos y otros con otros, nunca unos son mejores o peores que los demás, simplemente son diferentes. Nunca olvides que cada ser es único e irrepetible.

  4. Intenta dedicar a cada hijo la exclusividad que todos necesitan. Puede ser un paseo por la playa, una vuelta en bicicleta, hacer algo que a él le apasiona o simplemente coger un tiempo para hablar de cosas que le interesen. Todo niño necesita sentirse único y a veces, en un hogar con varios niños, esto resulta difícil. Intenta que estos momentos de dedicación exclusiva y de calidad sean de verdadero encuentro. Harán que tu hijo recargue las pilas de la atención y la escucha exclusiva que necesita de tí.

  5. Evita los castigos y las recompensas. Con los castigos, lo único que consigues es generar odio, culpa y la sensación interior de no ser válido. Con las recompensas conseguirás de inmediato que hagan lo que tú quieras, pero el precio a pagar será alto. Tus hijos dejarán de actuar según su brújula interior, para hacerlo en función de lo que vayan a recibir a cambio. Tanto los castigos como las recompensas hacen que su autoestima sea cada vez más baja.

  6. Haz más de todo aquello que pueda transmitir un mensaje de aceptación incondicional. Intenta ponerte en el lugar de tus hijos, escúchalos, acepta sus decisiones para que puedan aprender de sus experiencias y sus errores, nunca censures sus emociones y sé compasivo con ellos.

  7. Intenta confiar en tus hijos siempre. Esto hará que aflore lo mejor de ellos a la vez que les confiere espacio para la reflexión sobre las cuestiones que les afectan. Nunca olvides que ellos así como nosotros, hacen lo mejor que pueden con eso que son y sienten. Espera lo mejor e intenta no juzgarlos. Haz un esfuerzo por ser lo más positivo posible.

  8. Si tu hijo actúa de forma inaceptable repetidamente, intenta llegar a la causa y no perderla de vista. Cada vez que lo haga, recuerda por qué lo hace. Esto te ayudará a acompañarlo de forma más respetuosa. Nunca intentes conseguir que reprima sus sentimientos negativos, esto causa estragos en la autoestima. Crea un ambiente seguro donde pueda expresar todo aquello que sienta.

  9. Respeta el ritmo de crecimiento y la necesidad de seguridad individuales de cada hijo. Esto hará que enfrenten retos para los que están preparados, creando así unas bases sólidas a la vez que fomentamos una sana autoestima.

  10. No te olvides de estar para él siempre que lo necesite.

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